Aceptar la despedida de tu peludo compañero




No pasaron ni dos minutos el momento en que la señora Olga Mendoza se le llenaron los ojos de lágrimas cuando comenzó hablar de Firulais, su leal perro y compañero de vida por diecisiete años y quién recientemente se despidió de ella y su familia, sin sufrimiento, solo se quedó dormido en la cama que comúnmente compartía al lado de su humana, luego de que ella aceptando el ciclo natural de la vida le agradeciera por tanto amor.

Firu era un poodle patas cortas de color blanco con beige que llegó a casa de Olga con tan solo dos meses de edad y desde ese momento se volvieron cómplices e inseparables. “Se crió con mucho amor pero también disciplina, lo que sirvió para que fuera un ejemplo para sus hijos puky y puky puky” explica con orgullo su mamá humana.

“Firualais me acompañó en momentos trascendentales de mi vida, como lo fueron operaciones, problemas laborales, triunfos y fracasos, era mi amigo, mi compañero” Olga asegura que tenía un temperamento noble, protector y cariñoso. “Le encantaba despertar a la gente lamiendo y ladrando, pasear en carro para ser acariciado por la brisa y posar para las fotos”.

“Siento una soledad muy grande, un vacío y un dolor inmenso, lo extraño mucho” explica con un suspiro de añoranza la señora Mendoza.

A pesar de que Firu murió de vejez, rodeado del amor de su familia, las emociones de nostalgia que acompañan a su dueña son normales, sobre todo en la cultura occidental, donde la muerte es sinónimo de “tristeza, rabia o frustración” según explica el antropólogo Josep M. Fericgla.

El duelo “El morir se concibe como fracaso porque ataca el núcleo mismo de la cosmovisión occidental dominante” nuestra cultura sobrevalora el sentido de seguridad, la predicción que equivale a tener todo bajo control y la vanidad o egocentrismo de que la vida es eterna.

La muerte en cambio rompe con estos valores, porque además de que llega de manera imprevista, también recuerda que todo ser vivo cuenta con un periodo de tiempo finito, lo que genera ansiedad, incertidumbre y hasta miedo.

En ese sentido, para muchos la despedida de un compañero doméstico con el que se creó un vínculo emocional fuerte, responde al mismo dolor y vacío que se otorga a la muerte de un familiar o ser querido. La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross (1926) descubrió que algunas de las sensaciones comunes experimentadas ante un duelo son: negación, rabia, depresión y aceptación.

¿Cremar a una mascota?

Si estás pensando en cremar tu mascota es porque ella se transformó un un miembro más de tu familia y le tienes un infinito cariño. La cremación de una mascota es posible lo cual no solo brinda tranquilidad a los dueños sino que es una forma de cuidar la higiene y el medio ambiente. También existen clínicas veterinarias que brindan el servicio de recepción de los restos del animal y asumen la responsabilidad del cuerpo del animalito.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook
%d bloggers like this: