cargas en París, 700 detenidos y bloqueos en la frontera




Unos 8.000 manifestantes de los ‘chalecos amarillos’ han acudido por cuarto fin de semana consecutivo a los Campos Elíseos, en una protesta que ya va más allá de la subida de los impuestos sobre los carburantes para convertirse en una marcha a favor de la mejora de las condiciones de vida en el país, y contra el presidente, Emmanuel Macron. Durante la protesta, la Policía ha vuelto a emplear cañones de agua y gases lacrimógenos contra los manifestantes para evitar que sus acciones degeneren en escenas de guerrilla urbana como las que se vivieron hace una semana.

En el marco de esa misma estrategia, los agentes han realizado cientos de detenciones con carácter preventivo. Según ha informado el secretario de Estado de Interior, Laurent Núñez, hay al menos 700 detenidos en todo el país, 598 solo en París. Asimismo, unas 475 personas se encuentran en dependencias policiales parisinas.

Además, al menos una treintena de personas, entre ellas tres policías, han resultado heridas.

Atracciones de París, cerradas

La ciudad se ha protegido ante el temor a un desencadenamiento de violencia: están cerrados los principales museos y monumentos (empezando por la torre Eiffel), los grandes almacenes y los comercios de áreas como el barrio de los Campos Elíseos, así como cerca de una cuarentena de estaciones del metro y de trenes de cercanías.

Unos 89.000 policías han sido desplegados en todo el país. De ellos, unos 8.000 han sido destinados a París para evitar que se repita el caos del sábado pasado, cuando varios alborotadores quemaron automóviles y robaron tiendas en el famoso bulevar de los Campos Elíseos, además de rayar el Arco del Triunfo con mensajes dirigidos al presidente Emmanuel Macron.

Durante la madrugada del sábado, las fuerzas del orden llevaron a cabo controles en los peajes de autopista de acceso a París, donde requisaron diverso material a ‘chalecos amarillos’ que acudían a la capital, como máscaras de gas, bolas de petanca y otros objetos contundentes. Por primera vez en más de 40 años, las fuerzas del orden en París cuentan con una docena de blindados de la Gendarmería que se pueden utilizar para atravesar barricadas.

El “cuarto acto”

A través de las redes sociales, los manifestantes han descrito este fin de semana como el “cuarto acto” de un dramático reto a Macron y sus políticas.

Las protestas de los ‘chalecos amarillos’, un movimiento llamado así por las chaquetas fluorescentes que los automovilistas franceses deben llevar en sus vehículos, comenzaron en noviembre debido a los problemas que produjo en los presupuestos de las familias un aumento del impuesto a los combustibles.

Desde entonces, las manifestaciones han crecido y se han convertido en una rebelión, a veces violenta, contra Macron. El movimiento ha sido difícil de manejar debido a que no tiene un líder formal.

Las autoridades dicen que las protestas han sido apropiadas por elementos de extrema derecha y anarquistas, con tendencias violentas y que buscan propiciar el descontento social en un desafío directo a Macron y las fuerzas de seguridad.

Macron, cuya popularidad están en mínimos según sondeos, se ha visto obligado a dar marcha atrás y abandonar el impuesto a los combustibles.

A pesar de la decisión del Gobierno, los ‘chalecos amarillos’ exigen más concesiones, incluida una rebaja de impuestos, alzas salariales, menores costos de la energía, mejores planes de jubilación e incluso la renuncia de Macron.

El presidente francés, quien no ha hablado en público desde que criticó los disturbios el sábado pasado mientras participaba de una cumbre del G-20 en Argentina, dará un discurso a la nación a comienzos de la próxima semana, ha dicho su despacho.

La frontera con España, bloqueada

Asimismo, los manifestantes han llevado a cabo numerosas acciones de bloqueos y cortes de autopistas y carreteras por todo el país, incluidos los dos principales pasos fronterizos con España en los dos extremos de los Pirineos.

El Centro Nacional de Información Vial (CNIR, Bison Futé) ha señalado en su página web de una “manifestación social” en la autopista A63 a su paso por el País Vasco francés a la altura de Biriatou y otra en Urrugne, junto a la frontera española, en los dos sentidos de circulación.

La misma indicación se daba también en el peaje de Le Boulou, en la autopista A9 antes de entrar a España por Cataluña. También en la A9 había otro corte en los dos sentidos en los accesos de Narbona-Sur. Igualmente se impedía el paso a la A7 en Montélimar, Bollène y Orange.

En el suroeste, la circulación estaba bloqueada en la autopista A62 en el peaje de Agen, y en Burdeos desde la madrugada un centenar de manifestantes montaron una barricada a la que prendieron fuego para impedir el paso en la A10. Al norte de Lyon, el tráfico estuvo interrumpido en la A6 a la altura de Villefrance sur Saône.



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