Cómo afecta la contaminación a tu salud




Una mujer contempla la silueta de una fábrica.
Martin Novak / Panthermedia / GTRES

En medio de las manifestaciones contra el cambio climático, no podemos olvidarnos de la contaminación ambiental, pues ambas están íntimamente relacionadas y tienen un origen común: el modelo energético.

Este modelo es el responsable de la contaminación ambiental, la presencia en el aire de determinadas partículas potencialmente perjudiciales para la salud, sobre todo cuando se superan determinadas concentraciones. Estas partículas son principalmente el ozono troposférico (O3), óxidos de azufre (SO2 y SO₃), óxidos de nitrógeno (NO y NO2), benzopireno (BaP) y las partículas en suspensión (PM).

La presencia de estas partículas en el aire de respiramos afecta a nuestra salud, pero también a la del resto de seres vivos hasta el punto que, según la OMS, 7 millones las personas (más de 93 mil en España) mueren cada año a causa de la contaminación atmosférica urbana; más de la mitad de ellas en los países en desarrollo y especialmente a las personas más vulnerables: enfermos, ancianos, niños y familias con bajos ingresos.

Unos altos niveles de contaminación atmosférica provocan, sobre todo, más enfermedades cardiacas, problemas respiratorios y cáncer de pulmón, pero las consecuencias de la exposición a largo plazo son todavía más amplias. ¿El motivo? Porque acceden al trato respiratorio, a los pulmones y, algunas son tan finas que pueden incluso acceder al torrente sanguíneo y, por tanto, a cualquier parte del cuerpo.

Qué problemas provoca la contaminación

Según se informa desde el Ministerio de Sanidad, la lista es muy larga, por eso destacamos la más importantes:

  • Respiratorios. Puesto que las partículas se encuentran en el aire que respiramos, el sistema respiratorio es el primero en notar los efectos negativos de la contaminación. Pueden producirse desde los más leves, como tos, irritación de garganta hasta el desarrollo de enfermedades crónicas como asma —más frecuente en niños que viven en ciudades contaminadas—, deterioro de la función pulmonar, EPOC, neumonía e incluso cáncer de pulmón. Es especialmente significativo el aumento de los casos de asma infantil, que se atribuyen en un 38% al aumento de la contaminación.
  • Cardiovasculares. De todas las muertes por contaminación, el 25% corresponden a enfermedades del corazón y 24% a ictus, prácticamente la mitad. Esto es debido, según la Sociedad Española del Corazón, a las partículas perjudiciales que entrar en el torrente sanguíneo, “su paso a la sangre, a través de la barrera alveolar, favorece el desarrollo de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, arritmias graves que pueden generar en parada cardiocirculatoria, ictus, tromboembolismo pulmonar y sistémico, trombosis venosa profunda y arterioesclerosis acelerada”, afirma indica el Dr. José Luis Palma, vicepresidente de la FEC.
  • Más alergias. La contaminación también juega un papel fundamental en el aumento de las alergias, sobre todo la alergia a los pólenes. Según la Sociedad Española de Alergología e inmunología clínica, la prevalencia de las enfermedades alérgicas ha aumentado notablemente en los últimos 40 años. Entre un 10% y un 25 de la población padece rinitis alérgica, y el diagnóstico de asma se ha incrementado entre un 4% y un 10%, y el principal factor asociado a este aumento es la contaminación.
  • Más estrés. Según concluye un estudio llevado a cabo por la Universidad Fudan, en Shanghái (China), respirar aire contaminado eleva los niveles de las hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, la cortisona, la epinefrina y la norepinefrina. Esto puede tener consecuencia para la salud a largo plazo y a corto plazo en personas con ansiedad.
  • Efectos sobre el embarazo. Varios estudios relacionan la alta contaminación con un menor peso de los bebés al nacer y al incremento del número de cesáreas, con los riesgos que esto conlleva tanto para la salud de los bebés como de las madres.
  • Problemas oculares. La contaminación reseca las mucosas oculares y produce ojo seco. Un problema que antes se asociaba con la tercera edad, afecta ahora al 30% de las personas a causa de la exposición a los contaminantes del aire. Además, las personas con conjuntivitis alérgica, cataratas o que usan lentillas son especialmente vulnerables a la contaminación.

¿Puedo evitar que me perjudique?

En España, en mayor o menos medida, el 93% de la población respira un aire que excede los límites considerados peligrosos para la salud, por lo que evitar exponernos a ella es difícil. Si podemos poner de nuestra parte para que nos perjudique menos. El Ministerio de Sanidad da algunos consejos:

  • Prestar atención a la información que las autoridades nos proporcionan sobre la calidad del aire, sobre todo si pertenece a uno de los grupos vulnerables a los efectos de la contaminación.
  • Si perteneces aun grupo de riesgo, evita en lo posible exponerse al aire libre.
  • No realizar ejercicio al aire libre.
  • Reducir la ventilación de las viviendas.
  • Evitar el contacto con agentes (polvo, polen, animales, etc.) que puedan ocasionarle alergias puede agravar la sintomatología asociada a la contaminación atmosférica.
  • Si padece una enfermedad respiratoria y empeoran sus síntomas o se prolongan en el tiempo, consultar al médico o acudir a un servicio de urgencias.
  • Alejarse, siempre que se pueda, de las zonas más contaminadas y con más trafico rodado.



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