Diane Keaton habla de su papel en la comedia Mejor que nunca – Cine y Tv – Cultura




Una de las cosas más rutilantes en la carrera de la veterana Diane Keaton es su sentido del humor: desde su mundialmente famoso personaje en Annie Hall, de la mano de Woody Allen, hasta su reciente papel en Book Club, como una mujer que se enamora nuevamente en sus setenta, la actriz ha derrochado inteligencia y simpatía en sus personajes.

En Mejor que nunca (Poms), la más reciente producción que protagoniza y que llegará a las salas de cine del país el jueves 12 de septiembre, Keaton explota nuevamente su faceta más graciosa, como Martha, una activa mujer mayor que se empeña en formar un equipo de porristas para animar a una aburrida comunidad de ancianos.

La película, el debut en la ficción de la británica Zara Hayes (directora del documental La batalla de los sexos), cuenta también con las actuaciones de Jacki Weaver, Rhea Perlman y Pam Grier. Keaton conversó acerca de este proyecto en una charla cedida por el estudio a EL TIEMPO.

¿Qué fue lo que le atrajo de ‘Mejor que nunca’?
Bueno, para empezar, tendría trabajo. Eso en primer lugar (risas)… Y luego, me gustó el proyecto. Sin embargo, no me entusiasmaba aprender a animar (a ser porrista). Esa era la única cosa. Pero me conmovió la historia y me emocionó.

La idea de que animar no la entusiasme podría ser un problema en una película de porristas…
Lo sé (risas)…

¿Por qué las reservas?
Porque es muy difícil (risas)… Necesité un montón de ayuda adicional, porque me costó captarlo. Gracias a Dios, finalmente lo logré.

¿Cómo fue trabajar con el elenco de la película, casi todas mujeres?
Fantástico. Honestamente debo decir que Zara (Hayes, la directora) seleccionó al mejor elenco, algo que no verías a menudo. Personas como Carol Sutton y Celia Weston (Dead Man Walking), que es un tesoro nacional; Rhea Perlman y Jacki Weaver (Animal Kingdom) hablan del reparto. No sé qué hubiera hecho sin ella. Tuve un par de escenas con Jacki que fueron sumamente difíciles, y ella estuvo increíble, me ayudó mucho.

¿Había algo que le preocupara de la directora, que se estrenaba en la ficción?
No. Viniendo del mundo de los documentales, le interesan los comportamientos de las personas reales. Eso es un regalo que trajo consigo. Obviamente, sabía cómo filmar. Sabía cómo hacer las cosas. Este fue su primer largometraje, y nosotras tuvimos la suerte de estar ahí.

En la película, a las mujeres se les dice que “son demasiado grandes” para ser porristas. En su vida, ¿ha sentido algo similar alguna vez?
Las muchas veces que me he sentido “demasiado grande para hacer esto” estuvieron relacionadas con el baile en esta película (risas). ¡Lo hacía horrible! Afortunadamente, tuvimos a la coreógrafa Marguerite Derricks (que colaboró en la creación de los movimientos para los éxitos como The Marvelous Mrs. Maisel, A Bad Moms Christmas y Little Miss Sunshine). Es una gran coreógrafa y tiene una paciencia increíble. Yo, de verdad, era la peor del grupo. Le dediqué tiempo extra porque era la peor porrista.

Al comienzo, se ve una foto suya adolescente, vestida como animadora.
Es photoshop (risas)… Lo siento, no es real.

¿Entonces no fue porrista en la secundaria?
No. Lo intenté con los pompones, pero no lo logré (risas)… Me alegra mucho no haber sido porrista: es muy duro. En esta película, todas las demás mujeres con las que trabajábamos tenían unas piernas… Las mías son como palillos de dientes, no tengo músculo ahí dentro.

Cuando interpreta a un personaje como Martha, ¿vuelca mucho de usted en ella?
Eso es todo lo que tengo, así que eso es lo que aporto. En realidad, no soy… no me referiría a mí misma como actriz. Me referiría a mí misma como una artista.

¿Cuál es la diferencia?
Creo que una actriz es una persona que realmente se adapta al papel de maneras muy específicas, de modo que tiene una serie de roles que asume, y todos son diferentes. Tiene un conjunto de habilidades muy particulares. Yo no tengo ese conjunto de habilidades. Como, por ejemplo, en la escena del hospital, estoy llorando, y es posible que no pueda repetir el momento. Cuando ves a los grandes que pueden hacer eso, además de estar a tono con la persona, entonces tienes al frente a una gran actriz. Sabes que estás triste y puedes llorar. Pero eso no significa que puedas repetir la acción que se supone que debes repetir. Es por eso que nunca haría teatro.

Diane Keaton en la película Mejor que nunca

Las actrices de ‘Mejor que nunca’.

¿Nunca hizo teatro?
Sí, pero estuvo muy bien cuando lo dejé, no quiero subir al escenario noche tras noche delante de una audiencia. No quiero una audiencia. Me gustan las películas porque solo hay un pequeño grupo de personas en el set. Es íntimo. Todo el asunto es íntimo.

¿Considera que la actitud de la industria hacia las actrices mayores está cambiando?
Un poco. En este momento, especialmente en términos de proyectos femeninos, creo que está mejorando.

Si pudiera darle un consejo a su yo más joven, ¿cuál sería?
Ojalá pudiera. Pero, ¿mirando hacia atrás? Nada.

En lugar de consejos, ¿hay, quizás, una película que desearía no haber hecho?
(Risas)… ¡Muchísimas! ¿Estás bromeando? Hice una película llamada Sister Mary Explains it All. Fue horrible. Otra llamada Smother. Solamente con los títulos debí haberme alertado (risas).

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