Dos bares por conocer en el Día Internacional de la Cerveza – Gastronomía – Cultura




Lo primero que sorprende de 2.600 Brauhaus –restaurante bar de la calle 95 con carrera 13– es el enorme tanque dispensador de cerveza que acompaña la barra. Tenía que ser así, pues el lugar adaptó en Bogotá el concepto estadounidense de brewpub, que en un solo lugar reúne la fábrica y el pub en donde se pueden degustar las creaciones de la casa.

Bordeando el restaurante hay un poliducto que le permite a la bebida recorrer el camino desde la planta de producción hasta el tanque del que directamente se llenan los vasos de los clientes, sin intermediarios.

En el fondo está la planta, separada del resto del lugar por un vidrio transparente, para que cualquiera vea los tanques en los que se almacena, fermenta y distribuye la cerveza.

Así mismo, un enorme grafiti realizado por Toxicómano decora la pared más grande del lugar y a la vez explica con detalle la elaboración de esta bebida desde la molienda hasta el embotellamiento.

De este modo, al tener su planta de producción dentro del mismo establecimiento, su fundador, Eduardo Serrano, asegura que es “la cerveza más fresca que tomarás”.
Serrano es un ingeniero mecánico que al conocer la cultura cervecera y su diversidad, decidió convertirse en maestro y juez cervecero, avalado por el Beer Judge Certification Program (BJCP). En sus producciones propias fusiona ingredientes de Estados Unidos, China, Colombia y algunos países de Europa.

Tiene una cerveza estilo bitter, de tonos florales y dulces. Pero, si el gusto es frutal, está la rubia, en la que se siente más el lúpulo –que transmite unas notas herbales– y se combina con frutas de temporada como maracuyá, mango y lulo. El extracto de vainilla hace especial su cerveza de origen inglés. Hay más caramelosas, más amargas, más alcoholizadas e, incluso, con toques de café y banano.

“Lo que produzco es prácticamente una edición limitada –dice el autor de estas recetas–. Por eso siempre busco la oportunidad de experimentar con ingredientes para obtener sabores únicos. Queremos desarrollar estilos muy colombianos que nos identifiquen en el mercado. Las posibilidades son infinitas, y, de acuerdo con la retroalimentación de los clientes, las recetas se van optimizando”.

Su idea es que las personas puedan vivir una experiencia completa desde que entran; por eso, los clientes pueden tocar, oler y saborear la gulupa, el trigo, el lúpulo, la cebada, la malta y demás ingredientes, un factor diferencial del sitio.

La carta en 2.600 Brauhaus recrea la comida callejera del mundo. Entre sus platos hay queso paipa asado, deditos de pescado con rebozado de cerveza, albóndigas de res rellenas con queso Pepper Jack, salchichas alemanas, deditos de pollo, musaka griega –una lasaña de berenjenas– y gyosas fritas de cerdo y camarón.

“Todos los platos están diseñados para cerveza. Los pensamos para que no fueran muy cargados en especies y que la cerveza siempre brille. No hay cosas muy picantes, porque no van bien con esta bebida. Encuentras carnes, porque van de maravilla. Molemos nuestra propia carne especialmente para eso”, explica.

Así mismo, ofrece cursos de cervecería de tres horas, que incluyentres bebidas y tres platos de comida.

El segundo piso cuenta con una zona de juegos; entre ellos, un tiro al blanco y una mesa de ‘beer pong’, que es una actividad que consiste en formar dos equipos que se ubican en diferentes extremos. Cada uno distribuye de forma triangular 10 vasos llenos de cerveza. Gana el equipo que más haga tomar a su contrincante al meter más bolitas dentro de los vasos ajenos.

Cabe destacar la tienda de ingredientes para clientes que quieran preparar su propia cerveza artesanal.

Madriguera Brewin Co: cervezas y sidras

Cervecería Madriguera

El ambiente de Madriguera Brewing Co, que hoy estrena una de sus nuevas creaciones.

Foto:

Cervecería Madriguera

El acogedor espacio de la cervecería Madriguera Brewing Co –en la calle 70 con 9.ª– , con su vista hacia el tradicional barrio Quinta Camacho, en Bogotá, propone ser un espacio para la cerveza y la sidra.

“No solo somos una cervecería sino también una sidrería bogotana, lo que nos hace únicos. Llevamos cuatro años trabajando para traer cervezas y sidras más arriesgadas”, explica Óscar Cortés, uno de sus fundadores.

Divertidos animales inspiraron los nombres de sus cervezas propias: Oso Sempiterno es una cerveza artesanal de estilo amber ale cuyo sabor es entre amargo, tostado y acaramelado y con aroma de limones y flores. También está Suricata Rampante, que gusta por intensas notas frutales.

Rey Mapache es de las favoritas. Es perfecta para iniciarse en la materia gracias a su refrescante sabor, sutil amargor y aroma dulce maltoso que le da un color dorado.
La estrella de las sidras es Liebre Rebelde, que se caracteriza por su carbonatación, frescura y aroma afrutado. Es seca, con notas dulces de manzana, a la vez que ácida.

“La sidra la hacemos a través de la fermentación del jugo de manzana”, dice Cortés.
Madriguera fue de las primeras cervecerías artesanales con bar propio en Bogotá. La idea del negocio nació de tres amigos de infancia que se apasionaron por la cerveza artesanal. Inicialmente la hacían para amigos y familiares y, ya de lleno en este campo, quisieron compartirla con la ciudad.

“El segmento de la cerveza artesanal tiene mucho potencial por sus diferencias con el de las industriales a las que están acostumbrados los colombianos, que son ligeras y planas. Con las artesanales, las posibilidades son gigantes en sabores, aromas y texturas. Es un mundo apasionante”, afirma Cortés.

Los sabores y fusiones con el cacao, café, coco, banano y otros ingredientes no están en las cervezas de barrio. Frente a esto, Murcia asegura que “michelarlas” –ponerles limón y sal en el borde– es solo una técnica de mercadeo para encubrir defectos de la cerveza.
“Somos artesanales; esto implica amor y trabajo. Por eso, cuando nos piden que la michelemos es como cuando tienes un muy buen pedazo de carne y la persona te dice que le pongas salsa de tomate. Es decepcionante, se pierde la esencia del producto”, agrega.

Para compartir este y otros detalles del mundo cervecero: cuando alguien nuevo llega al pub, le ofrecen una cata de cervezas, para que conozca los sabores de la casa.
El menú de comida contempla alitas, costillas, chicharrones y platos con salsas a base de sidra o cerveza, lo que permite un mejor maridaje.

María Camila Botero – Escuela multimedia de EL TIEMPO
CULTURA
@CulturaET



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