El día que el Vaticano cambió el sí que se dan los novios en el matrimonio – Gente – Cultura




‘Sí’. Una palabra bastaba en 1969 para aceptar ante el sacerdote el matrimonio y estar legalmente casado ante la Iglesia Católica. Pero, hace 50 años la fórmula fue reemplazada por una más larga y compleja, utilizada desde la Edad Media en los países anglosajones.

La estructura litúrgica del matrimonio católico casi siempre ha sido la misma. El rito empieza con la entrada de la novia, el saludo y una oración inicial. Luego la liturgia de la palabra, continúa con la homilía y la celebración del matrimonio que incluye: interrogatorio, consentimiento e imposición de los anillos. Después está la oración a los fieles, las ofrendas, la oración del Padre Nuestro, la bendición a los esposos, la paz, la comunión y la despedida.

La celebración es más o menos la misma, por lo menos para Occidente, aunque tuvo algunos cambios revolucionarios y que se conocieron el domingo 30 de marzo de 1969.

Ese día la Sagrada Congregación de Ritos, un departamento de la Curia Romana encargado de organizar la liturgia, expidió un decreto que cambiaría para siempre el simple ‘Sí’ por una frase más larga. De acuerdo con el documento publicado en este diario, la nueva forma era así:

Yo (nombre de la persona) te tomo a ti (nombre de la otra persona) por esposa (o esposo) legítima y te prometo fidelidad en la prosperidad y en la adversidad, en la enfermedad y la salid, para amarte y honrarte todos los días de mi vida”.

El documento eclesiástico no se quedaba solo en el cambio de forma, también adoptó varias transformaciones de fondo que eran todo un acto progresista para la época. Por ejemplo, el decreto permitía que se celebran en las iglesias católicas o “en cualquier otro lugar conveniente (…) los matrimonios entre un católico y un cónyuge no bautizado”.

También afirmaba que la ceremonia del matrimonio podría adoptarse a las costumbre locales “siempre y cuando se evite todo error o superstición”. Además, permitía que se pusiera una corona a la novia “en aquellos lugares donde esto sea habitual”.

Así mismo, se podía “omitir el apretón de manos o el intercambio de anillos en lugares donde estos actos choquen con costumbres locales”.

Otro cambio significativo era que los dos esposos, aunque uno de los dos no fuera católico, podrían comulgar “bajo las dos especies”, lo que quiere decir que podía tomar la hostia y el vino de consagrar.

“Yo novio/a te tomo a ti novio/a por esposo/a legítima y te prometo fidelidad en la prosperidad y en la adversidad, en la enfermedad y la salid, para amarte y honrarte todos los días de mi vida”.

Actualmente, existen varias fórmulas para dar el ‘sí’. La mayoría se ajusta al cambio que hizo el Vaticano hace cinco décadas, pero la más popular volvió al simple ‘sí quiero’. En esta última, es el sacerdote el que pregunta a los novios si reciben al otro como esposa o esposo. Así es.

“(Nombre del novio/a) ¿quieres recibir a (nombre del novia/o) como esposa/o, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla/o y respetarla/o todos los días de tu vida? Novio/a: Sí, quiero”.

En 2018, hubo 54.271 uniones civiles en Colombia, 4.000 menos que en 2017 cuando la cifra alcanzó los 58.227. El número de matrimonios en Colombia se ha venido disminuyendo en los últimos años. Entre 2012 y 2016 las uniones cayeron en 6.358 y durante esos cinco años se registraron 65.194 en promedio.

En contraste, la cifra de divorcios ascendió a 23.422, un 1,6 % más que en 2017, cuando la cifra fue de 23.053. En 2018 hubo 2,3 matrimonios por cada divorcio en el país.

CINDY A. MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
Correo: cinmor@eltiempo.com



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