El hermano del cura detenido en Venezuela por pederastia defiende su inocencia y teme por su vida




Iglesia de María Inmaculada de Maracaibo, en la que oficiaba el sacerdote.
Ferdy19g / Wikimedia Commons

José Raúl Merino, hermano del sacerdote agustino detenido en Maracaibo (Venezuela) por supuestamente abusar sexualmente de una menor de 12 años, ha defendido hoy su inocencia y ha afirmado temer por su vida dadas las circunstancias de su arresto y el aislamiento total al que se haya sometido.

El hermano de Iván Merino, que ejerce como abogado penalista, ha denunciado que no se haya respetado ninguna garantía procesal y que tuviera que declarar de manera “coactiva”, sin la presencia de un letrado. Además, censura que tras el arresto haya sido directamente llevado a una rueda de prensa y “exhibido como trofeo” por la policía del estado de Zulia, al que pertenece Maracaibo.

“Esto no es lógico en ningún país civilizado” ha añadido, advirtiendo de que los religiosos en Venezuela “están un poco perseguidos”.

Tanto él como su familia, que en sus palabras se encuentran “psicológicamente destrozados”, confían en la inocencia de Iván, con el que no han tenido oportunidad de hablar directamente pero del que, afirman, tienen una grabación “en la que lo niega todo”.

La familia, además, se haya en contacto con el abogado del sacerdote en Maracaibo y con las autoridades diplomáticas de España en la región, y se disponen a enviar un informe de antecedentes y delitos sexuales en el que “no consta absolutamente nada, aunque se haya intentado falsear”.

Las críticas de Jose Raúl Merino se centran, no obstante, en las circunstancias que rodean al proceso: “En el hipotético caso de que algo fuera cierto, las formas que se están llevando a cabo son absolutamente vapuleamiento“, y continúa: “Que la Iglesia haya actuado de esa forma, sin conceder ningún tipo de beneficio de la duda…”

Estas declaraciones destacan con las informaciones que llegan de Venezuela; por un lado, el secretario de la Gobernación del Estado de Zulia ha afirmado de cara al público que el sacerdote tenía denuncias similares en España, por las que habría sido “castigado” a ser enviado en Venezuela. La Orden de los Agustinos Recoletos, a la que pertenecía el sacerdote, ha desmentido que existan tales denuncias, lo que no ha impedido que abra su propia investigación sobre los hechos.

Por otro, la Policía de Zulia hizo pública una grabación en la que el sacerdote reconocía que, efectivamente, la niña le estaba practicando una felación en el momento de la detención, lo que en sus palabras “fue fruto de un juego”. Además, la propia menor, según los agentes, confirmó que los abusos llevan produciéndose tres años. Estos datos han llevado a la Archidiócesis de Maracaibo a excomulgar al religioso y condenar tajantemente los hechos.



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