Esperanza Colombia, la variedad de café del Caquetá, que llegara más de 20 paíese – Gastronomía – Cultura




Fernando Pedreros Muñoz y Édgar Otavo Marín, caficultores de la vereda Sinaí, del departamento de Caquetá, cuentan que desde que se firmó la paz se respira un aire nuevo en su territorio. Un ambiente que les deja mover con mayor facilidad sus cargas de café.

Ellos son dos de los más de 900 caficultores de ese departamento que forman parte del Programa de Calidad Sostenible AAA de Nespresso, el cual, junto con la Federación Nacional de Cafeteros (Federacafé), desarrolla un programa social que ya recoge frutos.

Se trata de Esperanza Colombia, la primera edición limitada de café del Caquetá, que en el formato de cápsulas podrán degustar más de 20 países como Francia, Estados Unidos, Alemania y Japón.

A causa de la violencia que durante tantos años afectó ese departamento colombiano, el café del Caquetá no lograba alcanzar la misma visibilidad que sí tenían otras variedades del país.

De allí que los expertos en calidad de Nespresso se hayan unido con Federacafé para reactivar nuevamente esa variedad que ofrece unas notas de cata en boca particulares, como lo explica el experto Mathieu Colombier, embajador de Nespresso.

Santiago Arango, al frente del Programa de Sostenibilidad AAA, explica que el objetivo es buscar una estabilización en la consistencia y disponibilidad del café, así como el apoyo a los caficultores, para alcanzar mayor calidad y producción.

“A nosotros nos interesa explorar otros cafés y entrar en nuevas zonas, como es el caso de Caquetá. La compañía ya había empezado a buscar cafés en zonas extrañas, que no son las tradicionales, como el sur de Sudán. Un café que estaba olvidado por el conflicto armado de ese país, como acá en Caquetá”, explica Arango.

En total, el programa ya suma más de 30.000 caficultores en los ocho departamentos del país en donde opera, con el acompañamiento de 150 agrónomos.

Café del Caquetá

Mathieu Colombier, embajador de Nespresso en Colombia, catando el café Esperanza Colombia.

Foto:

Hector F. Zamora/EL TIEMPO

Una tasa frutal

En el momento de catarlo, Esperanza Colombia es una variedad frutal muy propia del país, como anota Colombier.

“Su crema clarita nos refleja que estamos ante un café equilibrado. Además, es un café que nos recuerda los frutos rojos, con un toque a chocolate. Y eso es lo que nos ofrece el café en sí, más el proceso de tostado que genera más aromas”, anota el catador experto.

Para degustar su sabor, Colombier recomienda mojar toda la boca para activar las papilas gustativas. “Ahí notamos que no es ni tan amargo, ni tan ácido, ni tan dulce ni salado. Es decir que es equilibrado y tiene una acidez fina y duradera, casi refrescante, que se va a mantener en la boca un buen tiempo”, explica.

Hoy, John Fernando Pedreros sonríe con orgullo por lo que ha logrado en su finca. “Nosotros somos la puerta de oro de la Amazonia. El clima y las fuentes hídricas nos dan una tierra que permite sacar una variedad Castillo, con unos dulces florales y una acidez media, cuerpo alto, en tasa”, complementa.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@Restrebooks



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