Hacia lo peor | Últimas Noticias




Carlos Canache Mata.- La crisis se extiende a todos los órdenes de la vida nacional, puede afirmar, no un profeta del desastre, sino un  biógrafo del presente. Si se martillan y potencian los errores cometidos, no pueden esperarse otros resultados. La rectificación es palabra que no existe en la gramática de los que están en el poder. La situación política interna es un rompecabezas con piezas y actores difíciles de ensamblar. Un gobierno metido en un círculo cerrado, con las instituciones agarradas en el puño, sin escuchar  los  ruidos de los problemas que truenan afuera. La oposición buscando el camino para ir unida a las jornadas pendientes dirigidas al  rescate de la libertad y la democracia. La sociedad civil en espera activa de las orientaciones del actual o de un nuevo liderazgo. La inminencia de la llegada del 10 de enero, término y comienzo constitucional  de los períodos presidenciales, sin ser fecha mágica, va a darle, sin duda, un entorno más crítico a lo que confrontamos y a lo que está por venir.

Una cantidad respetable de países democráticos del mundo han anunciado  que, a partir de la fecha arriba mencionada, revisarán sus relaciones diplomáticas con el actual gobierno venezolano, y seguramente acrecentarán  las medidas sancionatorias contra los responsables gubernamentales por las violaciones de los derechos humanos.

La diáspora de compatriotas provocada por el hambre y  el derrumbe del sistema de salud, ha rebasado la capacidad de absorción, asistencia y protección de los países receptores de la región, hasta el punto que la ONU ha incorporado por primera vez a Venezuela en su plan humanitario anual, estimando que se requeriría una financiación de 738 millones de dólares con el fin de llegar a 2,2 millones de beneficiarios, llevándose a cabo esa operación humanitaria por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En medio de la tormenta, Maduro viajó sorpresivamente la noche del lunes a Moscú, probablemente no para “fortalecer y desarrollar”  las relaciones bilaterales entre Venezuela y Rusia, sino para obtener de ésta nuevos préstamos o renegociar la deuda existente, dada la disminución de los pagos con envíos de petróleo debido a la brutal caída de la producción nacional a 1,1 millones de barriles diarios, con el pronóstico de bajar a menos de un millón de barriles diarios el próximo año.  El colapso económico  es otra de las piezas difícil de encajar en el rompecabezas. ¿Se detendrá el viaje hacia lo peor?.

Carlos Canache Mata.

Político



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