Las redes y su vigilancia



Tulio Monsalve.- Las tales  redes “sociales” parecen  responder a  un gobierno de sombras, que mantiene su poder al condenar  a sus súbditos a vivir “conectados”.

Es un mundo que parece un paraíso de gratificaciones.  Además que dispensa droga que otorga felicidad con cada uno de sus “like” dados por cualquier pamplina que escribas. Lo contrario: estar “desconectado”. La vida cambia. Dejan de seguirte. Se pierden los “like”. Aparejado con una tremenda baja de la dopamina la droga “like” que gratifica, crea y mantiene la adicción a la red.

¿Pero serán estos “like” la verdadera razón para que exista y se mantenga la red?. No. Pues Google tiene a otros objetivos y todos insinúan su voracidad por vigilarnos y manejar el “marketing”.  Su meta inducir a decidir.  Y en lo psicológico vigilar que debes ver, y ser y hacer y… hasta votar.

Si no para que sirve que “América Latina on Line” (Junio, 2014) certificase que 114,5 millones de personas del continente visitaron Facebook y 27,4 millones ingresaron a Twitter, concluyendo que Latinoamérica es la región más involucrada en redes sociales a nivel global. Agreguemos  lo que dice Pew Research Centre sobre otro de los mercaderes de la red:  Facebook. En 2016  superó a Google y se convirtió en la plataforma líder en redirigir a los lectores hacia contenidos informativos. Al momento más de 2.130 millones de personas forman parte de su comunidad. También que 332 millones están en  Twitter.  Cuyo efecto es que dos tercios de los adultos norteamericanos (el 67%) declaran que se informan vía redes sociales, para entender y decidir sobre diversos problemas. ¿Incluidos los electorales?.

Cuál es el papel real de estas redes según Zygmunt Bauman  distinguido sociólogo polaco: “colocar la gente en segmentos, para que los  comerciantes los traten diferente en función de sus patrones de consumo”. Síntesis: tener una vigilancia sobre nuestros hábitos, costumbres, conductas como expresa  Oscar Gandy  en “El orden Panóptico” 1993. Fin: poder vigilar.

La red busca desconectar a aquellos que no poseen ningún dispositivo individualizado de vigilancia, tarjetas de crédito, IPhone, o medios bancarizados así forma el Banóptico de la red su fuerza de vigilancia. En síntesis las redes se proponen vigilar las conductas deseables y reducir al mínimo la posibilidad de que ocurra lo contrario. El futuro es lúgubre y de vigilancia tenaz.

Tulio Monsalve

Profesor UCV



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