Londres y Bruselas alcanzaron proyecto de acuerdo sobre el Brexit – Europa – Internacional




El ‘Brexit’, la salida británica de la Unión Europea, podrá hacerse por las buenas si el gobierno de Reino Unido acepta este miércoles el principio de acuerdo alcanzado con los negociadores europeos.

La primera ministra Theresa May convocó este martes uno a uno a los miembros de su gabinete para convencerlos de las bondades de lo acordado y para explicarles que el plan es el único que pudo arrancar su gobierno, que les guste o no, es un “lo tomas o lo dejas”.

May reunirá a primera hora de la tarde de este miércoles a todos los ministros en una sesión al completo de su gobierno para, según un comunicado oficial, “examinar el proyecto de acuerdo que los equipos negociadores han concluido en Bruselas y para decidir las próximas etapas”.

El texto que deben aprobar tiene cerca de 500 páginas y entra en muchos asuntos técnicos y de la futura relación, una forma de Bruselas de ayudar a Theresa May a validarlo en Londres.

La presión sobre May, tanto del ala más euroescéptica de su gobierno como de los que ven en el ‘Brexit’ un desastre, es tal que la primera ministra permitirá leer el acuerdo esta tarde, pero no sacarlo de la sala donde convocará uno a uno a los ministros.

Las conversaciones, que se habían acelerado en los últimos días, llevaron a una solución para el espinoso asunto de qué hacer con la frontera entre Irlanda (que seguirá siendo miembro de la UE) e Irlanda del Norte (región británico que saldrá del bloque junto al resto del Reino Unido).

La primera ministra permitirá leer el acuerdo esta tarde, pero no sacarlo de la sala donde convocará uno a uno a los ministros.

Ni Bruselas ni Londres querían que el ‘Brexit’ provocara que se tuviera que reinstaurar una frontera física dentro de la isla irlandesa, algo que pondría en riesgo los acuerdos de paz que acabaron con el terrorismo norirlandés.

El acuerdo alcanzado, que debe ser confirmado por Londres y después volver a Bruselas para que los embajadores de los otros 27 países del bloque le den su visto bueno, soluciona el diferendo de la frontera manteniendo a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera europea, algo que Londres siempre rechazó.

Esa solución permite que no haya necesidad de imponer controles aduaneros entre Irlanda e Irlanda del Norte y permitirá que los británicos puedan seguir exportando al resto de Europa sin pagar arancel, pero les impedirá firmar acuerdos comerciales con terceros países y deberán seguir alineados a las regulaciones europeas en materia comercial.

Ni Bruselas ni Londres querían que el ‘Brexit’ provocara que se tuviera que reinstaurar una frontera física dentro de la isla irlandesa.

Bruselas forzó a Londres que el territorio de Irlanda del Norte quede más alineado a las normas europeas que el resto del Reino Unido, otra idea que los británicos rechazaron porque lo veían como una partición interna que amenazaba su unidad constitucional.

Esa situación se mantendrá hasta que la Unión Europea y el Reino Unido consigan acordar un tratado de libre comercio. Los antecedentes europeos en estas negociaciones no son muy esperanzadores para Londres si a los británicos les entra prisa. Un acuerdo como el firmado con Canadá (que en principio es menos ambicioso que el del ‘Brexit’) tardó siete años en negociarse y dos años después de su firma, aunque se aplica de forma provisional, todavía no está ratificado por todas las partes.

Esa situación se mantendrá hasta que la Unión Europea y el Reino Unido consigan acordar un tratado de libre comercio.

La Comisión Europea facilitó el acuerdo con un anuncio que alivia a miles de personas. El Reino Unido quedará exento de los países a los que la Unión Europea exige visa siempre y cuando el gobierno británico tome una medida recíproca. Normalmente un país ajeno a la Unión Europea debe pasar por una larga negociación para lograr que sus ciudadanos accedan a Europa sin visa.

Mientras los europeos mantienen hasta ahora una unidad sin fisuras, hasta el punto de que los 27 gobiernos aceptan que un excanciller francés, Michel Barnier, se encargue de las negociaciones, en Londres son todo divisiones y ahí podría descarrilar el acuerdo.

El Reino Unido quedará exento de los países a los que la Unión Europea exige visa siempre y cuando el gobierno británico tome una medida recíproca.

May debe primero convencer a los más nacionalistas de su gabinete. Su estrategia pasa por hacerlos responsables de los desastres que podría provocar en la economía británica un ‘Brexit’ sin acuerdos. La mandataria pretende que la oposición laborista apoye el acuerdo porque, como pedían, mantiene al país casi de forma indefinida en la unión aduanera europea.

Los miembros más nacionalistas del Partido Conservador de Theresa May no esperaron a leer el acuerdo para rechazarlo. Consideran que convierte al Reino Unido en un “estado vasallo” de Europa.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Especial para EL TIEMPO
Bruselas​



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