Los anticuerpos del papilomavirus 16 pueden desarrollarse hasta 40 años antes de aparecer el cáncer de garganta




Virus del Papiloma Humano (VPH).
FLICKR/ED UTHMAN – Archivo

Un grupo internacional de investigadores ha descubierto que los anticuerpos del virus del papiloma humano tipo 16 (HPV16) se desarrollan en el cuerpo entre seis y 40 años antes de un diagnóstico clínico de cáncer de garganta, y su presencia indica un fuerte aumento del riesgo de la enfermedad.

El estudio, que publicado en la revista líder en cáncer Annals of Oncology, también encontró que tener anticuerpos contra el VPH16 aumentaba el riesgo de cáncer de garganta mucho más en personas de raza blanca que en negras: casi 100 veces más en personas de raza blanca frente a 17 veces en personas negras. Los pacientes con cáncer de garganta asociado al VPH tienden a responder mejor al tratamiento que aquellos cuyo cáncer no está asociado con la infección y los investigadores creen que esto puede explicar en parte las peores tasas de supervivencia entre los pacientes negros.

Las principales causas del cáncer de garganta, conocido como carcinoma orofaríngeo de células escamosas (OPSCC, por sus siglas en inglés) son el tabaquismo, el consumo de alcohol y la infección por HPV16. En Estados Unidos la proporción de OPSCC atribuible al VPH16 es de alrededor del 70%, al igual que en algunos países europeos, aunque varía de un país a otro.

El doctor Mattias Johansson, epidemiólogo de cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en Lyon, Francia, quien dirigió la investigación, explica que “es importante destacar que la proporción de cánceres de garganta causados por el VPH 16 ha aumentado en las últimas décadas particularmente en los hombres, y en algunos países la gran mayoría ahora es causada por el virus”.

A su juicio, “es importante investigar el rango en el tiempo previo al diagnóstico en el que se desarrollan los anticuerpos contra el VPH para comprender cuántos años una persona que dio positivo presentaría un mayor riesgo, y también brinda información importante sobre la historia natural de la enfermedad. En este estudio, encontramos que que los anticuerpos pueden, en algunos casos, desarrollarse varias décadas antes del diagnóstico de cáncer, destaca. Si las tasas de cáncer de garganta continúan aumentando en el futuro, este biomarcador podría proporcionar un medio para identificar a las personas con un riesgo muy alto de la enfermedad que pueden beneficiarse de medidas preventivas”.

El estudio

Los investigadores de Europa, América del Norte y Australia que formaban parte del Consorcio de Cohortes del cáncer del VPH, analizaron a 743 pacientes con cáncer de garganta y los compararon con 5.814 personas sin cáncer que eran el grupo de control. En los años previos a cualquier diagnóstico de cáncer, todos los pacientes proporcionaron al menos una muestra de sangre, que se analizó para detectar anticuerpos contra la proteína E6 causante de cáncer HPV16, y 111 pacientes proporcionaron muestras múltiples durante un período de hasta 40 años. El tiempo medio promedio entre la primera recogida de muestras de sangre y el diagnóstico de OPSCC fue de poco más de 11 años.

Específicamente, encontraron que los anticuerpos contra el VPH estaban presentes en solo el 0,4% de las personas en el grupo de control (22 de 5814), pero se detectaron en el 26,2% de los pacientes con OPSCC (195 de 743). Los anticuerpos estaban presentes en el 27,2% de las personas de raza blanca antes del diagnóstico con OPSCC (191 de 701) y en el 7,7% de las personas de raza negra (3 de 39). Esto significa que la presencia de anticuerpos contra el VPH16 se asoció con un aumento de 98,2 veces delriesgo de OPSCC en personas de raza blanca y un aumento de 17,2 veces en personas de raza negra.

La primera autora del estudio, la doctora Aimée Kreimer, investigadora principal de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, relata que también hallaron “que las personas diagnosticadas en años más recientes tenían más probabilidades de tener los anticuerpos del VPH, que es consistente con lo que sabemos sobre el aumento en la proporción de cánceres de garganta que se deben al HPV16. Aunque hubo algunas personas con anticuerpos contra el HPV detectados antes de 1995, esto fue relativamente raro”.

Los investigadores encontraron que los anticuerpos contra el VPH16 tendían a aparecer en personas de entre 40 y 80 años. La edad media a la que se detectaron los anticuerpos era de 52 años, mientras que la edad media de diagnóstico con OPSCC era de 62. Como no hay pruebas adecuadas se necesitará más investigación antes de que los anticuerpos contra el VPH16 se puedan usar para detectar el OPSCC en sus etapas tempranas y pre-sintomáticas.

“Aunque los anticuerpos contra el VPH16 podrían ser una forma de identificar a las personas con un riesgo muy alto de cáncer, actualmente nos estamos perdiendo los próximos pasos críticos en el proceso de selección, apunta el doctor Kreimer. Además, aunque el marcador de anticuerpos fue muy bueno para discriminar entre aquellos que desarrollaría cáncer y los controles que no lo harían, con un cáncer tan raro, muchas personas todavía tendrían resultados falsos positivos”.

Por su parte, el doctor Johansson apunta que “los estudios futuros se centrarán en la forma más adecuada de hacer un seguimiento de las personas que dan positivo a los anticuerpos contra el VPH16 y si existe una forma de identificar lesiones premalignas, así como formas alternativas de reducir el riesgo de desarrollar eventualmente OPSCC. En otras palabras, hay un largo camino por recorrer antes de que este biomarcador pueda usarse en la práctica clínica. Si bien la vacunación contra el VPH es prometedora para prevenir los cánceres relacionados con el VPH, no veremos una reducción resultante en los cánceres de garganta durante varias décadas”.

Las razones por las que el cáncer de garganta impulsado por HPV16 ha aumentado en las últimas décadas incluyen cambios en las prácticas sexuales que comenzaron a mediados del siglo XX y una disminución en las tasas de amigdalectomía, lo que hace que haya más tejido disponible para la infección por el virus.



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