MasterChef Celebrity: Claudia Bahamón habla sobre la nueva temporada del programa – Cine y Tv – Cultura




De la mano de Claudia Bahamón, un grupo de celebridades nacionales –entre las que están Aura Cristina Geithner, Pedro Palacio, Diego Trujillo, Kika Nieto, Isabella Santodomingo– dejarán los roles cotidianos de sus profesiones para ponerse el delantal y demostrar lo buenos que pueden ser en la cocina en el programa ‘MasterChefCelebrity’.

Desde este domingo, y durante los próximos fines de semana (sábados y domingos), se podrá seguir en el canal RCN lo que les ocurre a estas celebridades mientras se enfrentan a un plato desocupado y cómo llenarlo. EL TIEMPO habló con Bahamón sobre el programa.

¿Qué trae de nuevo esta edición de ‘MasterChef’?

Por primera vez un ‘reality’ en Colombia se hace como se hacen los ‘realities’ en el mundo: un día o dos a la semana. Por ejemplo, ‘Master Chef México’ tiene dos horas en el ‘prime time’ del domingo y es el programa más visto del país; en Chile es viernes y domingos, y así en otros países. RCN le está apostando a lograr que la familia vuelva a ver junta televisión los fines de semana.

¿De qué forma esta edición va a superar a la anterior?

Cada nueva temporada siempre debe superar a la anterior, esa es una misión del programa. Es clave entender que el formato no lo hacemos Jorge Rausch, Nicolás de Zubiría, Chris Carpenter (los tres chefs que forman el jurado) y yo, el programa lo hacen los participantes. Este año tenemos un combo que te mueres porque es muy variado dentro del mundo del espectáculo, pero además porque los participantes son grandes personajes que van a hacer morir de la risa a los televidentes. Esta versión tiene un gran balance entre cómo ellos se meten en la cocina –un tema sobre el que en su gran mayoría desconocen, pero sobre el que tienen la pasión para aprender– , cómo logran superarse a sí mismos enfrentando los nervios, cómo terminan usando la angustia a su favor y cómo se termina volviendo un chiste el programa. Hay un nivel buenísimo entre la parte profesional del cocinero y un humor increíble que hace que el formato sea muy amable.

¿Cómo fue el proceso para elegir a los candidatos?

Nosotros para ‘Celebrity’ no hacemos ‘casting’ de cocineros, aquí les hacemos una invitación a quienes nosotros queremos tener. Yo siempre les digo que son unos valientes porque normalmente las celebridades controlan lo que sale de sus bocas. Acá ellos se tienen que mostrar ciento por ciento como seres humanos y enfrentarse en todos los matices. Este es un programa donde tienen que sacar lo que son: si quieren llorar, lloran; si se quieren reventar de la risa, pues lo hacen… Hay competitividad, humor, algunos a veces se quieren ir, hay frustración… muchos matices.

¿Analiza a los concursantes?

Tengo tan grabado en mi cabeza el programa que yo sé lo que pasa en ‘MasterChef’ dependiendo de la semana. Hay un patrón de comportamiento. La primera semana todos llegan felices, a los cinco días están agotados, no pueden con sus vidas. Luego dicen: “no voy a aprender de cocina, no tengo por qué hacerlo”. Después dicen: “no, un momento, llevo tres semanas y lo he logrado”, repunta el ánimo y todos son muy amigos y aprenden entre ellos, y traen recetas, pero luego se le suma la competencia, entonces dicen: “Tú y yo no vamos a pelear porque somos amigos, pero yo te voy a ganar”. Y así hasta que vuelve a repuntar el ánimo y, ahí sí, es con toda la energía hasta el final.

¿Usualmente tiene preferidos?

No. En este tipo de programas yo no debo tener una cercanía constante con ellos porque se vuelve poco ético. De hecho, a muchos los conozco desde antes. Me pasó en el anterior programa, tuve que decirle a una: “Hemos ido al gimnasio juntas, hemos ido a comer, hemos ido de rumba; has ido a mi casa, conoces a mi familia y a mis hijos, pero hablamos en tres meses” (risas). Entonces sí hay una distancia, pero también un grado de cercanía porque yo les doy confianza para que se sientan bien en lo que hacen, que sientan apoyo de alguien que no juzga el plato. Los chefs son más distantes. Ahora, internamente sí comentamos. Después de cinco temporadas yo ya sé quién puede tener más potencial que otro.

¿Cómo es el trabajo con los tres chefs?

Ellos son muy exigentes y me parece importantísimo que lo sean, porque si no hay seriedad y rigor en la cocina no hay buenos platos, y si no hay buenos platos el programa se va para el carajo. Ellos son divinos, siento como si fueran parte de mi familia. Convivo con ellos la mitad del año y la otra mitad con mi esposo (risas). Velan mucho por que la gastronomía colombiana tenga visibilidad internacional así como la música lo ha hecho. Es exaltar nuestra gastronomía y que nos enamoremos de lo nuestro.

¿Alguna mala experiencia con los platos?

Muchas veces puede que no me gusten, pero es por gusto personal y no porque esté mal el plato. En el primer programa yo dije: “No me vayan a dar cosas raras”. Al sol de hoy he probado todo lo más raro del mundo, he comido mojojoy frito, cremoso, en todas sus formas. De ahí a que quiera repetirlo es otra cosa (risas). Y solamente una vez me saqué la comida de la boca. Era un gusano de esos cremosos, sentí que me iba a vomitar. Y le dije a la participante que no podía y lo saqué de la boca.

Al sol de hoy he probado todo lo más raro del mundo, he comido mojojoy frito, cremoso,
en todas sus formas. De ahí
a que quiera repetirlo es otra cosa

¿Qué significa para usted la cocina? ¿Qué simboliza?

Para mí es el espacio más importante de la casa. Yo en la cocina hago visita, trabajo, me tomo un vino con mis amigos, es el lugar que reúne a mi familia y a mis amigos.

¿Ha cambiado la percepción de que la cocina es para las mujeres?

Yo creo que eso fue hace muchos años. Antes las mamás duraban todo el día cocinando y nadie las veía y nadie les agradecía; hoy en día, ya no se ve como una obligación y también siento que los hombres cada vez se están metiendo más. En mi casa, mi esposo cocina más que yo.

Últimamente se ha hablado del vegetarianismo como una forma de proteger el medioambiente…

Buen punto. Trabajando en ‘MasterChef’ cada temporada me ha tocado dar una cátedra a los participantes porque han llegado muchas personas que le dicen al Defensor del Televidente que ¡cómo es posible que Claudia Bahamón, que es ambientalista, trabaje en un programa de cocina que incentiva el consumo de carne animal!

¿Qué responde a eso?

Cuando estoy de buenas pulgas tengo mi respuesta, normalmente es así, y cuando estoy de malas tengo otra (risas). Yo soy de las que dicen que ningún extremo es bueno. Los que son completamente vegetarianos no entienden que para sembrar tanto grano también hay que deforestar. El ecosistema debe tener un equilibrio, no estoy de acuerdo con la ganadería extensiva porque por eso pasa lo que está pasando en el Amazonas, la industrialización mató todo. Creo que hay otras opciones, por ejemplo, yo soy reducetarianista, un movimiento que incentiva reducir el consumo lo que más podamos. Prefiero reducir mi consumo en todos los campos, de carne, de pollo, de pescado, eso me parece que equilibra un poco más. Entonces, cuando el Defensor del Televidente me dice que le llegaron comentarios sobre el tema, yo les digo que no podemos vivir con el plato de la doble moral, y ¿eso qué es? Que la gente dice: “No me muestren cómo se muere esa vaca”, y luego se voltean y dicen: “qué delicia esa hamburguesa”. También dejo claro que, a pesar de que llevo años siendo carnívora, amo a los animales, cuido de ellos, los respeto con el corazón y por tanto considero que el consumo animal debe ser responsable.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo



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