Obesidad infantil | Últimas Noticias




El sedentarismo, los
videojuegos y dispositivos electrónicos, amén de la comida chatarra y las
chucherías extienden la pandemia de obesidad, que estraga la salud mundial, a
la infancia.  Algunas medidas sencillas,
como propiciar juegos que impliquen actividad física y predicar con el ejemplo,
podrían ayudarnos a alejar a nuestros niños del pernicioso sobrepeso.  

Andrea Marqués, nutricionista
del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos explica cómo.

• Participación en la
mesa. Un buen comienzo es crear responsabilidad en el niño frente a lo que
come. Al pequeño le encantará ser partícipe de la lista que hace para elaborar
el menú de la semana.

• Desayuno balanceado.
Prioriza los alimentos de absorción lenta, como manzana, higo, melocotón o
ciruela, lácteos, legumbre y hortalizas, huevos, carnes grasas y  frutos secos. Esto es clave para mantenerlo activo
en la escuela.

• Siempre activo. Pasear
al perro, ayudar con la compra, jugar en el parque o andar en bicicleta son
actividades que les ganan terreno al sedentarismo, pero estas deben ser
complementadas con una disciplina deportiva; aprovecha las respectivas
temporadas de fútbol y béisbol para animarlo a jugar con frecuencia, y bajo tu
supervisión o la de un adulto.

• Hidratación
permanente. Para completar el círculo virtuoso, es clave mantener al niño
hidratado, así como lograr que duerma entre 9 y 10 horas al día para la
reparación celular.

• El alimento no es
un juez. Nunca emplees los alimentos como premio o castigo, porque el niño o
niña podría asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras
como alimentos malos.

MENÚ PARA UN NIÑO

La nutricionista
Andrea sugiere el siguiente menú para infantes:

Cinco comidas al día.
Distribuidas en las tres principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias
(media mañana y merienda).

Cinco raciones
diarias de frutas y verduras, incluyendo hortalizas

Cuatro raciones
diarias de carbohidratos. Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas,
tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

Tres raciones diarias
de proteínas y lácteos. Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y
vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el
crecimiento.

Dos raciones diarias
de grasas saludables. Frutos secos y aceite de oliva.

Una ración semanal. El consumo de bollería, dulces, refrescos y chips (aperitivos), debe limitarse a una a dos raciones semanales, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

LA MEMORIA DEL PALADAR “Desde los 2 a los 12 años los niños aprenden los hábitos alimentarios que les influenciarán, de forma consciente e inconsciente, el resto de su vida, estableciendo unos complejos puentes neurales que les hará profundizar en sus gustos hacia unos u otros alimentos que, a partir de la adolescencia, será más complicado cambiar”.



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