precios más altos y falta de suministros




Problemas con el suministro de comida y medicamentos, retrasos en el Canal de la Mancha, subida del precio de la luz, control de fronteras más estrctios y tensiones en la calle. Estas son algunas de las consecuencias que tendría un brexit sin acuerdo para Reino Unido. Así se puede ver en el documento de la denominada operación Yellowhammer, el plan de contingencia para una salida dura.

El Gabinete de Boris Johnson publicó este jueves su hoja de ruta en caso de que el 31 de octubre los británicos dejen de formar parte del grupo comunitario, algo que, a día de hoy, iría en contra de la ley aprobada la pasada semana por los Comunes, precisamente para evitar una salida a las bravas.

El documento consta de veinte puntos y en él, el premier británico asume los riesgos de salir sin red: un brexit sin pacto convertiría, tal como se avisa, a Reino Unido en un tercer país, por lo que cualquier acuerdo ya sea con la UE, o con cada uno de los países miembros, tendría que ser negociado desde cero.

En esto se resumen los veinte puntos del plan:

Pide comprensión a la UE

En los primeros puntos, el documento apunta que el hecho de que la salida se produzca un viernes va en contra de los intereses del Reino Unido, puesto que “influirá negativamente en el flujo de mercancías y el tráfico”.

Así, pide a los Estados miembros de la UE que actúen a favor de sus propios intereses, pero también “de forma beneficiosa -o al menos no dañina- para Reino Unido”.

Retrasos en el Canal de la Mancha

Reino Unido reconoce que un brexit sin acuerdo es “el peor escenario posible”. Y los intercambios comerciales se verían muy trastocados. El intercambio de mercancías a través del Canal de la Mancha se reduciría hasta un 40% del flujo actual desde el primer día, y el tiempo necesario para recuperar el ritmo inicial podría ser de hasta tres meses, por lo que los británicos quedarían en una especie de aislamiento.

Toda es situación, avisa Johnson en el documento, provocaría “bloqueos, esperas y retrasos” en los diferentes puertos del país, cuyo aparato logístico se vería también muy perjudicado por la no pertenencia a la Unión Europea.

Más control de fronteras

Como es lógico, los ciudadanos británicos perderían automáticamente la ciudadanía europea una vez que se produjera la salida. Esto provocará unos controles “más estrictos” en las fronteras a la hora de viajar. De nuevo, esto podría desembocar en “importantes retrasos” a la hora de viajar tanto desde aeropuertos como desde puertos marítimos.

Los servicios de transporte, por tanto, se verían alterados. “Quizás los viajeros tendrían que usar vías alterantivas para completar sus viajes”, expresa el plan de Boris Johnson.

Subida del precio de la luz

La falta de suministros tendrá un efecto directo en los precios, especialmente en el caso de la luz y la electricidad que sufrirán “un repunte”, según recoge el texto. Esto tendrá lugar “por los efectos económicos y políticos” del brexit, y algunos participantes en el mercado de las electricas “podrían abandonar”, sentencian.

Falta de suministro de comida y medicamentos

Sobre la alimentación, el Gobierno prevé que decrecería la disponibilidad de algunos productos frescos, así como el de algunos elementos “críticos” para la industria, como ingredientes básicos, químicos y envases. Estos factores no llevarían a una falta de alimentos para la población, pero “reducirán la disponibilidad y la variedad de productos“. También se incrementarían los precios, lo que “puede impactar a grupos vulnerables”, señala el documento oficial.

Estos retrasos o falta de disponiblidad también afectarían a los medicamentos. “Tres cuartas partes de los medicamentos llegan a través de los estrechos”, es decir, a través de la costa, por lo que pueden sufrir “retrasos severos”, expresa el documento. Tanto en lo referente a las medicinas como para los alimentos, se puede “acortar la vida útil” de los mismos, según apunta el Ejecutivo británico.

Pensiones, atención sanitaria…

Los más afectados por el brexit duro serían, sin duda, los ciudadanos. Pensionistas, viajeros, trabajadores y estudiantes se verán afectados por la salida, pero Reino Unido avisa de que su acceso o no a la sanidad en cada Estado miembro dependerá de la legislación de dicho país. Aconseja, eso sí, a los Estados miembros que atiendan “necesidades urgentes” y pide que “se sigan pagando las pensiones a los ciudadanos británicos que vivan en un Estado miembro” de la misma forma que se hacía cuando Reino Unido formaba parte del grupo comunitario.

¿Y Gibraltar?

En lo referente al peñón, el Gobierno británico advierte de que las personas que viajen hacia o desde el bloque comunitario “pueden estar sujetos a mayores controles migratorios en las aduanas de la Unión”. El documento dedica una sección a Gibraltar, donde espera interrupciones en el suministro de mercancías incluidos alimentos y medicinas, debido “a la imposición de controles aduaneros en la frontera con España“.

El informe advierte asimismo de que se podrían producir retrasos de más de cuatro horas en la frontera “durante al menos varios meses”. “Retrasos prolongados en la frontera a largo plazo pueden tener probablemente un impacto negativo en la economía de Gibraltar”, advierte el Ejecutivo británico.

Protestas y movilizaciones

A nivel ciudadano, el Gobierno tory espera “importantes movilizaciones”. En el escenario que baraja Londres, un brexit sin acuerdo podría llevar a “protestas y contraprotestas a lo largo de todo el Reino Unido” que absorberían “una importante cantidad de recursos policiales“.

El Parlamento ha aprobado una ley para forzarle a pedir una prórroga de ese plazo si no ha ratificado un pacto el 19 de octubre, cuando se celebra en Bruselas una reunión del Consejo Europeo, pero él sostiene que no tiene intención de solicitar esa extensión.



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