¿Qué ocurre cuando se mezclan medicamentos con alcohol?




No es recomendable mezclar medicamentos y alcohol.
Esben Hansen / Panthermedia / GTRES

Combinar medicamentos con alcohol es algo que los médicos advierten, de forma tajante, que no se debe hacer. Sobre todo, cuando hablamos de antibióticos. Sin embargo, ¿por qué no se pueden mezclar los medicamentos con alcohol? La respuesta es sencilla, por los efectos secundarios que esto tiene para nuestra salud.

Aunque alguna vez hayamos ignorado esta advertencia, no todos los medicamentos reaccionan de la misma forma cuando se combinan con el alcohol. Los que se venden sin receta suelen tener unos efectos secundarios mucho menores. No obstante, dependiendo de la persona, estos pueden ser más o menos graves.

Según el Instituto Nacional de la Salud (NIH) si se mezclan con alcohol fármacos para la gripe o alergias puede aparecer somnolencia y mareos, además de que se aumenta el riesgo de sufrir una sobredosis. Algo similar sucede con los medicamentos destinados a tratar el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

La situación se agrava cuando hablamos de los medicamentos para la artritis. Las úlceras, la posibilidad de una hemorragia estomacal y el daño hepático son algunos de los efectos secundarios que pueden manifestarse. Asimismo, hay que tener especial cuidado con los fármacos destinados a tratar coágulos de sangre. El consumo excesivo de alcohol puede anular su efecto y causar derrames cerebrales o paros cardíacos.

Con respecto a los medicamentos que necesitan receta médica, al mezclarlos con alcohol aceleran el ritmo cardíaco, provocan cambios repentinos en la presión sanguínea, dolor de estómago y de cabeza, etc. Asimismo, el alcohol combinado con fármacos destinados a tratar la depresión agrava los síntomas.

¿Disminuye el efecto de los antibióticos?

Cuando se recetan antibióticos, una de las razones que los médicos dan para no mezclar este tipo de fármacos con alcohol es que pueden no hacer efecto. Como expone el NIH “el alcohol puede disminuir la acción terapéutica del medicamento e, inclusive, hasta anularla por completo y convertirlo, así, en algo dañino o tóxico para el cuerpo”.

Además de reducir el efecto de los antibióticos, no podemos olvidarnos de los efectos secundarios que pueden causar fármacos concretos, como los destinados a combatir las infecciones. El riesgo para la salud, aunque se consuma esporádicamente alcohol cuando se toman este tipo de medicamentos, sigue estando ahí.

¿Cuáles son los grupos de riesgo?

El NIH indica como principal grupo de riesgo las personas mayores debido a que “el proceso del envejecimiento disminuye la velocidad con la que el cuerpo metaboliza el alcohol, por lo que este permanece en el sistema más tiempo”. Además, hay que tener en cuenta que en estas edades suelen tomarse diferentes fármacos, por lo que los efectos secundarios pueden agravarse.

Las mujeres también son un grupo de riesgo, según el NIH, debido a que “el cuerpo […] suele tener menos agua que el del hombre”. Por esta razón, el alcohol se concentra más y se pueden producir, con mayor facilidad, daños en el hígado.

Para finalizar, no podemos olvidarnos de que, aunque tomemos alcohol de manera esporádica durante la toma de los fármacos mencionados, los efectos serán los mismos. Como bien señala el NIH, “el alcohol y los medicamentos pueden interactuar de manera dañina, aun cuando no se tomen al mismo tiempo”. Por lo tanto, cuando consumamos algún fármaco, es mejor esperar a finalizar el tratamiento antes de volver a tomar alcohol.



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