¿Quién será el rival demócrata para Donald Trump en las próximas elecciones de EE. UU.? – EEUU y Canadá – Internacional




Todavía no es pánico. Pero a solo dos meses del inicio de las elecciones primarias en Estados Unidos una sensación muy similar ha comenzado a propagarse entre los seguidores del partido demócrata, que aún no ven el surgimiento de un candidato con la potencia necesaria para derrotar a Donald Trump en los comicios del 2020.

Eso, al menos, es lo que vienen diciendo expertos y personalidades de este partido. De hecho, de acuerdo con el diario The New York Times, hace poco hubo una reunión de emergencia entre donantes y figuras del establecimiento demócrata en la que comenzaron a barajar nombres diferentes a los 16 que aún permanecen en la carrera por la nominación.

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Ese ánimo se exacerbó aún más esta semana con la publicación de una serie de encuestas en las que las cosas se ven color de hormiga. De acuerdo con los resultados de una de ellas, la popularidad de Trump permanece muy alta en muchos de los llamados ‘estados indecisos’, que suelen definir las contiendas presidenciales en EE. UU.

Particularmente en Florida, Michigan, Wisconsin, Pennsylvania, Carolina del Norte y Arizona, estados que terminaron dándole la victoria a Trump en las elecciones del 2016 y que los demócratas necesitan si quieren tener una oportunidad frente al mandatario republicano.

En esta encuesta, del Times y Siena College, también se midieron los posibles resultados de un enfrentamiento ente Trump y los tres candidatos que actualmente encabezan la carrera demócrata. En el mano a mano con el exvicepresidente Joe Biden, este le gana a Trump en cuatro de los seis estados. Pero la diferencia es mínima y dentro del margen de error. En el caso del senador Bernie Sanders, se reparten los estados por igual; mientras que la senadora Elizabeth Warren solo le ganaría en uno.

En el mano a mano con el exvicepresidente Joe Biden, este le gana a Trump en cuatro de los seis estados

Aunque su mismo nombre indica que son estados competitivos y terminarán inclinándose hacia un lado u otro por un puñado de votos, el temor es que Trump tiene las de ganar, pues cuenta con toda la maquinaria que le ofrece la presidencia.

A nivel nacional, el republicano sigue con bajos índices de popularidad (menos del 45 por ciento) y los candidatos demócratas, especialmente Biden, le sacan varios puntos de ventaja en esos conteos.

Pero como se sabe, en el sistema electoral de EE. UU. no gana quien acumule más votos a nivel nacional, sino el que sume a su columna la mayor parte de los estados indecisos. Trump, de hecho, llegó a la presidencia pese a perder el voto popular frente a Hillary Clinton.

Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Foto:

Bryan Woolston / AFP

Lo irónico de la situación, no obstante, es que a pesar de enfrentar a un presidente históricamente impopular y tener un impresionante ramillete de candidatos que se destaca por su diversidad racial y de género, ninguno está emergiendo como un rival convincente o viable.

“Lo que está faltando es un candidato que inspire. A pesar de que arrancaron 22 y siguen aún 16, ninguno se destaca por sus virtudes sino más bien por sus defectos”, afirma John Zogby, cuya empresa lleva años tomando la temperatura al pulso político en EE. UU.

Biden, por ejemplo, arrancó la carrera liderando todas las encuestas y es visto como uno de los pocos que podría derrotar a Trump, pues es atractivo para los votantes de centro. Pero se ha ido desinflando con los meses gracias a su mal desempeño en los debates. Y se nota que los años (tiene 77) le pesan y sus ideas parecen no entusiasmar a los electores jóvenes.

Edad y salud

Sanders, que ha venido subiendo en las encuestas y que ya fue candidato en las primarias del 2016, tiene posiciones de izquierda que asustan a un sector del electorado y, para rematar, tuvo un infarto cardiaco hace pocos meses que tiene a muchos pensando si está en condiciones físicas para un trabajo tan demandante como el de presidente de EE. UU.

Pete Buttigieg, –el alcalde de South Bend, Indiana– que aparece como tercero o cuarto en las encuestas, ha dejado una grata sensación en los debates, pero nadie cree que el país está listo para elegir a un presidente homosexual.

Pero la que más preocupa al establecimiento demócrata es Warren, que viene disparada en los sondeos y ya supera a Biden en varios. Propuestas suyas, como salud universal para todos y el perdón de las deudas de estudiantes universitarios, han sido criticadas hasta por miembros de su propio partido, pues se traducirían en aumento de impuestos para la mayoría y serían presa fácil de la retórica de Trump, que viene tratando de pintar a los demócratas como un partido que quiere introducir el socialismo en EE.UU.

Nadie cree que el país está listo para elegir a un presidente homosexual

“El escenario de pesadilla es que en las primarias, donde pesa mucho la base más liberal del partido, se termine ungiendo a una persona muy de extrema que margine a los votantes de centro e indecisos”, sostiene el analista.

Es por eso que se han comenzado a ventilar opciones que hasta ahora parecían imposibles. Una de ellas es el regreso al ruedo de Hillary Clinton. Su nombre, de hecho, fue mencionado en la cita de los cacaos demócratas como una alternativa.

Hillary misma no lo ha descartado y hace poco, en un rifirrafe en redes sociales con Trump en el que este le dijo que se lanzara, Clinton le contestó con un “no me tientes”.
Si bien no hay duda de que a la exsecretaria de Estado le gustaría sacarse el clavo de una elección que perdió –según ella– por el papel que jugó Rusia en favor de Trump, nadie serio cree que su candidatura es viable.

Hillary Clinton se burla de Trump en los Grammys

Bob Shrum, estratega demócrata que trabajó con el exvicepresidente Al Gore, cree que Hillary arrastra con los mismos problemas de Biden –edad, salud y un mensaje desgastado–, generaría fuertes divisiones entre los demócratas y podría entusiasmar a los republicanos, que la detestan.

Pero hay otro nombre que sí está generando mucho interés. El del multimillonario y exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg. Si bien había descartado una candidatura en marzo de este año (nunca despegó en las encuestas), Bloomberg sorprendió esta semana al anunciar que presentará su nombre para las elecciones en el estado de Alabama.

Aunque su lanzamiento no es todavía oficial, el paso que dio es un buen indicio de que pronto podría serlo. Alabama es el primer estado que cierra el plazo para inscribir una candidatura y si no lo hacía este viernes, se habría inhabilitado para participar.
Con más de 50.000 millones de dólares en sus arcas (es el noveno hombre más rico de EE.UU.), podría ser el gallo para enfrentar a Trump. Pero también un testimonio vivo de la angustiosa situación del partido demócrata.

Michael Bloomberg

Michael Bloomberg, multimillonario exalcalde de Nueva York.

“Bloomberg quiere asegurarse de que Trump sea derrotado. Pero le preocupa que ninguno de los actuales candidatos parece posicionado para lograrlo. Si entra en la carrera, ofrecerá una nueva alternativa para los demócratas afincada en su impecable récord como alcalde de Nueva York y su historia de gran empresario”, dijo su portavoz Howard Wolfson.

Pero Bloomberg, también, llegaría con problemas. No solo porque arrancaría la carrera con muchos meses de desventaja, sino por su ascendencia judía, que podría pesarle ante los electores cristianos, que son la vasta mayoría en EE. UU. 

Lo más grave, no obstante, es que podría debilitar aún más la candidatura de Biden –ya que ambos son vistos como moderados– y abrir la puerta para el triunfo de Warren o Sanders. Precisamente lo que el establecimiento quiere evitar y que algunos creen garantizaría la reelección de Trump.

En medio de esa tormenta, los demócratas recibieron como bálsamo la victoria del partido esta semana en las elecciones estatales de Virginia y en la carrera por la gobernación de Kentucky, un estado que Trump ganó por más de 30 puntos en el 2016 y que este martes le dio la espalda.

Pero mientras no surja un candidato que pueda canalizar la antipatía que al menos la mitad del país le tiene al presidente, la cuesta seguirá siendo muy dura de trepar.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington



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