Se estrena la nueva obra de Fabio Rubiano, Historia oficial – Arte y Teatro – Cultura




– “El pelo no, hijueputa”, protesta Honorata Falla ante un torpe intento de seducción de su enamorado Cecilio.
– “Pero es que usted tiene un pelo muy bonito”, insiste el pretendiente.
– “Gracias, me lo baño con orines”, responde la cortejada.

Honorata y Cecilio son dos personajes que en cualquier recuento histórico pueden pasar por paisaje, por adornos de los verdaderos protagonistas. Son los que organizan las casas de los amos, los que cuidan a los hijos, los que hacen los mandados. Sin embargo, el director y dramaturgo Fabio Rubiano decidió que estos seres casi anónimos fueran piezas fundamentales del engranaje de su nueva obra, ‘Historia Patria (no oficial)’, una coproducción entre Teatro Petra y el Teatro Colsubsidio que se estrenó ayer.

En plena catarata de celebraciones sobre el bicentenario, de recuentos sobre las hazañas de los próceres y de historias sobre cómo Colombia aseguró su independencia, Rubiano se atreve a plantear una visión paralela, que está llena de ese humor agudo que ha caracterizado al Petra.

“La idea era hacer una pieza sin próceres –explica Rubiano–… Nos interesaba sacar personajes que ni siquiera estuvieron involucrados en las guerras, que estaban un ratico nada más, que en realidad es el grueso de la población. Aquí todo el mundo dice: ‘Sí, hay que ir a la guerra’, pero son unos poquitos los que van”.

Esos grandes héroes de la historia solo aparecen mencionados en este relato, que sigue las relaciones entre personajes como Isidoro Gorráez, un criollo que se cree español, que, además, es boticario y se cree médico; Josefa Lobaina, una india acusada injustamente de propagar la lepra; el español Cérvido Arboleda, que teme perder sus tierras y quiere asegurar un buen esposo para su hija, la niña Flor de Liz, quien se la pasa encerrada en su casa y sentada en una silla de ruedas porque tiene una afección en la pierna.

También está la pareja de enamorados, Honorata y Cecilio, que caen en esa clasificación de la época que los definía como los bobos del pueblo y que en uno de sus coqueteos rompen un valioso florero, cuyos pedazos quedan esparcidos en el escenario. Incluso hay espacio para la aparición de la virreina doña Francisca Villanova, de quien se rumoraba tenía tanta fortaleza que controlaba al virrey Amar y Borbón.

Además del propio Rubiano, en la pieza también actúan Marcela Valencia, cofundadora del Petra; Liliana Escobar, otra de las actrices recordadas del grupo; Juanita Cetina, Javier Riveros, Ariel Merchán, Iván Jara, Manuel Díaza, Cristina Umaña y Carlos Mario Valencia.

La idea era hacer una pieza sin próceres

Para lograr armar ese novedoso entramado histórico, en el que el foco no apunta a los grandes hechos de la independencia sino a la cotidianidad de las familias que vivían en la época, Rubiano tuvo que emprender un proceso de investigación.

“Fue una investigación muy larga y, sobre todo, muy rica, yo decía: quiero otro año para seguir investigando. Lo que nos interesaba en la investigación eran los hechos históricos –el 20 de julio (independencia), el 7 de agosto (batalla de Boyacá), el 25 de julio (batalla del Pantano de Vargas)–, pero más que todo queríamos saber qué sucedió en la época, qué comían, cómo era el aseo, cómo se cuidaban el pelo; de ahí es que sale que se lavaban con orines”, cuenta el director.

El dramaturgo profundizó en los miedos más grandes de la población de la época, que principalmente tenían que ver con enfermedades como la lepra y la viruela. De hecho, Rubiano apunta que en los censos de 1810 está registrado que en Santa Fe de Bogotá la población de mayores de 60 años eran dos personas y los mayores de 50 rondaban los 10. “El nivel de vida era muy bajo”, complementa el director.

A esa visión se suma otro plano narrativo, pues resulta que se trata de una obra dentro de una obra. La pieza sobre la independencia es un encargo que la primera dama y el gobernador de un departamento le hicieron a una prestigiosa directora (encarnada por Escobar). Y como no se trata de la típica visión políticamente correcta, aquella que celebra la historia como si no tuviera manchas, la obra genera enfrentamientos entre la directora y el delegado de la gobernación.

“A uno generalmente le dicen: ‘¿por qué no hablan de lo bueno?, ‘¿por qué siempre tienen que hablar de esos conflictos?’. Y es que si no hay conflicto, no hay teatro; como diría alguien: nadie va a una notaría a registrar que es feliz, o a una estación de policía a decir ‘la estoy pasando muy bien y con mis vecinos todo está perfecto’ ”, asegura el dramaturgo.

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Fabio Rubiano

Marcela Valencia como Honorata Falla (que se lava el pelo con orines). 

Foto:

Mauricio León. EL TIEMPO

En uno de los salones de la sede del grupo Teatro Petra, minutos antes de empezar uno de los ensayos de ‘Historia Patria…’, Marcela Valencia y Fabio Rubiano están intercambiando ideas en el centro del escenario. Es una charla en voz baja, por lo que es difícil adivinar qué están discutiendo, pero es una muestra de la confianza y la complicidad que hay entre los dos artistas, que hace 34 años fundaron este grupo.

Él, con su pluma y sus indicaciones, y ella, con su despliegue de recursos actorales, han ido encumbrando al Petra como uno de los grupos más representativos del teatro colombiano contemporáneo. Tanto es así que sus últimos tres montajes, ‘Labio de liebre’, el monólogo ‘Yo no estoy loca’ y ‘Cuando estallan las paredes’, están en giras permanentes, por lo que han tenido que crear elencos alternos.

“En este montaje, Marcela ha estado superpendiente, ella interviene desde el texto, desde las pausas, lo cual me parece que es absolutamente genuino. Así hemos creado, y no solo con las opiniones de Marcela sino de todos, pero, obviamente, las de ella son muy potentes y yo creo que siempre tiene razón”, asegura Rubiano con una risa al final.

“Es que Fabio es muy bonito conmigo…”, dice Valencia al recibir el elogio. A la actriz, que interpreta a Honorata, una de las cosas que más le gustó de esta nueva obra fue esa elección de Rubiano de volver a mirar a la historia y reevaluar el verdadero papel de algunos próceres de nuestro país.

“Hay una serie de próceres que tienen una figuración un tanto impuesta y muchos historiadores, la mayoría, coinciden en que no fueron tan leales a la causa popular como los pintan los libros de historias tradicionales, por ejemplo los criollos (…) Y hay algunas figuras que son negadas por la historia, por ejemplo Carbonell, que es el que de verdad organiza el 20 de julio, que cuando ya todo el mundo a las 5 de la tarde se va para la casa, es el que va a donde carboneros, mieleros, artesanos, pulperos, indios y logra reunir a 9.000 personas en la plaza”, profundiza el director.

Otro aspecto que rescata Valencia de la historia es una sensación de repetición. Ciertas situaciones, ciertos argumentos y amenazas que sucedieron hace 200 años, suenan como si estuvieran pasando hoy. Por ejemplo, los panfletos y pasquines llenos de calumnias suenan muy parecidos a las noticias falsas que actualmente contaminan las redes sociales. Es como si Colombia fuera un espejo que siempre repite los mismos reflejos, como si la historia de este país fuera una madeja unida por los mismos hilos de siempre, que nadie quiere desenredar.

“Es una sensación de circularidad en la que funcionan las mismas relaciones de poder, las mismas relaciones de subordinación y las mismas peleas internas entre los sectores progresistas… En ese entonces estaban diciendo casi lo mismo que lo que dicen ahora ciertas campañas, que lo que querían era acabar con la familia, que iban a acabar con los curas, que estaban violando monjas”, afirma Rubiano.

Hay otro detalle, aún más doloroso, que también entra en esa circularidad. En la escena inicial, en la que a través de la magia del teatro los actores representan una de las batallas, queda claro el mensaje de que esta era una guerra entre iguales. “Indios, negros, cholos, mestizos, mulatos formaban parte del ejército patriota… Indios, negros, cholos, mestizos, mulatos formaban parte del ejército realista”, dice el personaje de Rubiano.

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Fabio Rubiano

Una pausa en pleno ensayo. 

Foto:

Mauricio León. EL TIEMPO

La noche del viernes, a las 8 p. m., Teatro Petra presentará tres obras en simultánea. Además de ‘Historia Patria…’, el grupo tiene en temporada en su sede ‘Sueño de una noche de oficina’, que Rubiano escribió a partir del clásico de Shakespeare ‘Sueño de una noche de verano’ y que es dirigida por Jacques Toukhmanian.

La triada se complementa con ‘Mosca’, dirigida por Bernardo García, que se está presentando en el Teatro Confama de Medellín. Hace 17 años, Rubiano estrenó esta pieza, que rápidamente se convirtió en una de las más solicitadas de Petra y en la que plantea una visión muy particular de otro clásico de Shakespeare: el sangriento ‘Tito Andrónico’. En aquel montaje actuaba el fallecido actor Fernando García, padre de Bernardo, a quien Rubiano le encomendó dirigir esta nueva versión de ‘Mosca’.

Para el director y dramaturgo, fue una decisión arriesgada esta especie de multiplicación que está viviendo el grupo, pero ha resultado muy fructífera.
“Esperamos que todo salga cómo lo planeamos, o mejor, de pronto algo no sale; pero bueno, ese es el riesgo. Estamos logrando los objetivos, que eran tener cada vez más teatro, no tanto en términos de empresa sino de creación… bueno, empresa también”, bromea Rubiano.

Para ‘Historia Patria…’, el grupo convocó a actores con los que no había trabajado antes. Como dirían Rubiano y Valencia, Petra compró el pase de Javier Riveros, Juanita Cetina (que ya había hecho reemplazos en otras obras), Ariel Merchán e Iván Jara.

“Hay nuevas ideas, hay que establecer nuevos procesos de trabajo, porque sí teníamos un proceso, unos modelos de creación con el grupo estable; aquí se renuevan y empiezan a aparecer nuevas propuestas, tanto para nosotros como para Jacques, que está trabajando con otro combo, ha sido muy bonito”, dice el director.

Todas son estrategias para que el grupo siga escribiendo su historia oficial (no patria).

¿Dónde y cuándo?

‘Historia Patria (no oficial)’ se presenta en el Teatro Colsubsidio. Calle 26 n.º 25-40. Funciones: jueves y viernes, 8 p. m. Sábados, 3:30 y 7:30 p. m. Domingos, 5 p. m. Estará en cartelera hasta el 25 de agosto. Boletas desde 22.000 hasta 66.000 pesos.

‘Mosca’: 16 y 17 de agosto, a las 7:30 p. m., en el teatro Confama de Medellín. Calle 48 n.º 43-87, edificio San Ignacio piso 4. Boletas: 48.000 pesos.

‘Sueño de una noche de oficina’: miércoles a sábados, 8 p. m. Domingos, 4:30 p. m. Teatro Petra. Carrera 15 bis n.º 39-39, Bogotá. Boletas: 44.000 pesos.

YHONANTAN LOAIZA GRISALES
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @YhoLoaiza





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